Silueta Melancólica…

R


ecuerdo cuando ella esperaba sobre esa banca en aquel malecón lleno de gaviotas que buscaban el paisaje casi paradójico de aquel triste ocaso. Ella divisaba un solo punto, el sol casi color naranja refresco, lleno de expectativas nulas para un destino destructivo, el sonido infinito de las olas chocando contra cada granito de arena y la sinestesia pastel que concurría en su cabeza. Inhalaba y exhalaba tan fuerte que las nubes chocaban, había un misterio excelso en su mirada que decía mas palabras que un locutor drogado; −¡Llévame allá, al cielo extenso donde se confunde el sol con tu mirada! −

Su voz ficticia retumbaba en mi pecho, el deseo era inmenso, su dulzura sobrepasaba la inmensidad de ese gran paisaje y opacaba mi propósito de captar la belleza marítima en ese altar.

Solo capte el exceso lumínico de aquella mujer que esperaba a cada tarde algo que no sabía si iba llegar. esperaba con las ansias mas mayúsculas que nunca había visto, esperaba el atardecer, esperaba el arcoíris de fin de mes en el que explotaban sus declamaciones, esperaba la noche para llevar su expresión hasta la cúspide inherente a la belleza de su prosa, su alma vivía, sus labios no decían palabras sino caricias dedicadas a algún ser desentendido, mientras tanto yo más me acercaba hacia ella para poder sentir su poderío, aquel poderío que llenaba la orilla del mar, aquel poderío que me hacia ahogarme en llantos de recuerdos, en sentimientos expresados y relatos bien aderezados. su imagen era tan perfecta que comencé a fotografiarla sin que se diera cuenta, con lagrimas en mis ojos intentaba plasmar las imágenes pensando que por lo menos una palabra iba a capturar, -Aunque sea un sentimiento, solamente un dulce momento-; En eso ella noto mi presencia, noto las lagrimas en mis ojos y mi expresión de sorpresa alterada tras el poste rojo de un bobillo que titilaba. Su expresión de vergüenza ligada con disgusto la llevo al impulso más humano existente, corrió tan rápido como pudo hacia la orilla de aquella playa sin luz y su silueta despareció tan rápido como su voz…

Comienzo a sufrir de nuevo esta noche, sentado en esta banca en un malecón frente al mar, inmerso en mi soledad intentando explicar quién era ella, con solo dos fotografías en mi mano, con solo su silueta y el paisaje melancólico de aquella ciudad del recuerdo.

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OTONIEL MENDOZA JIMÉNEZ

Buscador de respuestas, humano errante, simple servidor, pensador gastronómico, hijo, hermano, esposo; Ser viviente que respira solo por gracia, sin merecerlo.

6 Comentarios:

Destructor de mentiras. dijo...

Mira tipo,
deja la cursileria vale!
eso no te queda bien loco.
vamos a ver si haces algo mas extremo la proxima vez man,
no se, corre tras ella, o buscala man, pero no te quedes ahi sentado hermano.

jejejejejejeejejeje

que fracaso!

Amapola... dijo...

Te habías perdido destructor... Bueno tenerte de vuelta... Y anda... algo de cursilería de vez en cuando no matan a nadie... Y menos si están bien escritas como la tuya ;)Y gracias por pasar por mi blog! Sigo pendiente para cuando publiques cosas nuevas...

cynthia dijo...

Hola tanto tiempo...!!
que alegria tu vuelta...
aunque nostálgica asi como mi otoño que comienza.

cariños beostes se te extrañaba.

SERHUMANA dijo...

Para mi aqui no hay nada de cursileria!!!!!!!!!!!

Sinceramente, me esta encantando cada vez más como escribis. Creo que te sienta muchisimo mejor la prosa. Aunque tienes algunas poesias tan tan preciosas!!!!!!!!!

Un amor imposible? Un alma gemela que vez en las sombras? Una mujer alli que te espera, aunque no lo sepas, en algun lugar, y te ve mirando un punto fijo, y te le desvaneces cada vez que intenta fotografiarte.

BESOS GRANDES!!!!!!!!!!!

lokura kontinua dijo...

cursi?
no eres mari-chui, viejo.
esta genial! ^^
aunque..animo! tampoco te pongas triste.

y si corres, pilas te tropiezas...

Destructor de Mentiras. dijo...

JEJE