Paradoja Lógica…

Súbdito de su tristeza caminaba bajo la luz ingrata de la luna, analizando aquel sonido ensordecedor nocivo para el reencarnamiento de su deshonra,
Destilando hasta la última gota de cartujo y dejando caer la botella contra el poste negro de la esquina se quebraron sus ilusiones imperfectas dejando ir su filarmónica de obscenidades al cielo, maldiciendo hasta el último insecto creado por el ser “grande de arriba”; tenía un swing interesante y amagaba con caerse a mitad de pasos.
Un “rolex” dorado en su muñeca derecha representado su prosperidad ilícita y perjudicial a la larga, posponiendo su muerte a cada segundo, cada manecilla era una oportunidad para invitar a la “luz blanca” a que viniera por él.
Desgastando su vida poco a poco, destiñendo su hígado y brindando un trago con su olor a cada persona que lo saludara.
Tarareando una canción de Fernández con su voz de aullidos de lobos, dejando que sus neuronas interactuaran entre sí para chocar durísimo contra el concreto.

Los dos transform que se paraban en la esquina a admirar su canto y a pegar gritos para llamar la atención con sus tacones blancos y sus trajes de intento de mostrar el post-trauma que de pequeños un pervertido les había causado, reían, se reían como las propias cotorras con indigestión, con el intento fallido de voz de mujer ronca después de una gripe.

En medio de esa cuadra se encontraba aquella mujer con minifalda de poliéster amarillo, top azul y tacones rojos, moviéndose de un lado a otro dejando que sus tacones hablaran por si solos, comiendo sus uñas y mirando aquel viejo que tarareaba una rara canción mexicana, riéndose por dentro y pensando en las diferentes problemáticas que se movían en su hogar; en eso me le acerco yo con un porro en mi mano izquierda y le pregunto con una voz ronca y grave, -Disculpe señorita ¿tiene un encendedor que me permita? Respondiéndome ella instantáneamente, -SÍ es para eso ¡no!
La mire con cara de sicario muerto y carcajeándome al mismo tiempo irónicamente-
-¡Que fracaso! ¿Acaso usted quien se cree?
- ¡Yo no me creo nadie!,(Me respodio Molesta) solo le digo que eso no lo va a llevar a nada, simplemente piense, ¿De qué le vale fumarse eso?-
-¿Acaso tiene alguna pena, algún sentido de culpa como los señores?
-¿O es que su vida es un desastre y descubrió a su esposa con otro en la cama?-
_Está bien, ¿Pero qué hay de su caso?- le pregunte sonriente.
Respondio:
-Mi caso no es una adicción, mi caso no son las penas que me dejo el pasado y menos un dolor profundo de un puñal clavado, mi mente no es adicta a ningún alucinógeno, ni piensa en tirarse o ahorcarse, yo no hago lo que hago porque lo amo, yo hago lo que hago porque tengo siete bocas en mi casa esperando y con los dos trabajos que tengo en el día no me basta, lo hago por necesidad y no por un amor a la imperfección e ilusión incongruente de la vida, lo hago porque un día deje de ser cobarde y decidí cargar con mis hijos yo sola porque mi esposo murió por una sobredosis de eso que hoy usted tiene en su mano.-

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OTONIEL MENDOZA JIMÉNEZ

Buscador de respuestas, humano errante, simple servidor, pensador gastronómico, hijo, hermano, esposo; Ser viviente que respira solo por gracia, sin merecerlo.

4 Comentarios:

Apocalipsis dijo...

mierda rata arrecho de pana esta depinga men esta depinga

Apocalipsis dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
cynthia dijo...

Armaste algo muy bello y sentido.. con un mensaje con una idea..
a vivir la vida sin porquerias.. haciendose cargo y mirando al destino con alegria.. se puede sin lastimarnos y buscar soluciones rapidas..

besotes.. y un abrazo enorme.

BassUra del Norte dijo...

ahhh qe biien esta esto señor otoniel ^^

waa lo siigo leiendo ^^

ahh me guusto...

"Súbdito de su tristeza caminaba bajo la luz ingrata de la luna" muuxoo maas esa frase ^^